¿En qué se diferencia la terapia humanista de la terapia cognitivo-conductual?

septiembre 8, 2025

A la hora de empezar un proceso terapéutico, es normal sentirse un poco perdido. Existen muchos enfoques diferentes, y no siempre es fácil saber cuál se ajusta mejor a lo que estás buscando. Dos de los más conocidos son la terapia humanista y la terapia cognitivo-conductual (TCC). Aunque ambos comparten el objetivo de ayudarte a sentirte mejor, lo hacen desde perspectivas muy distintas.

En este artículo te explico qué caracteriza a cada una, en qué se diferencian y cómo saber cuál puede resonar más contigo.

 

¿Qué es la terapia humanista?

 

La terapia humanista es un enfoque centrado en la persona. Parte de la idea de que dentro de cada ser humano existe una capacidad innata para sanar, crecer y desarrollarse, especialmente cuando se le ofrece un entorno de seguridad, respeto y autenticidad.

Este tipo de terapia pone el foco en cómo vives y experimentas tu realidad en el presente. No busca etiquetar ni corregir, sino comprenderte en profundidad: tus emociones, tus necesidades, tu historia y tu forma de estar en el mundo.

Se trata de una terapia flexible, cercana y profunda. Entre las corrientes que forman parte del enfoque humanista están la terapia Gestalt, la terapia centrada en la persona (Carl Rogers), la terapia existencial o la terapia enfocada en las emociones, entre otras.

 

¿Qué es la terapia cognitivo-conductual (TCC)?

 

La terapia cognitivo-conductual es un enfoque basado en la idea de que nuestros pensamientos influyen directamente en nuestras emociones y comportamientos. Se centra en identificar patrones de pensamiento disfuncionales y reemplazarlos por otros más útiles y adaptativos.

Es una terapia muy estructurada, con técnicas concretas y objetivos claros. Suele incluir tareas entre sesiones, registros de pensamientos o ejercicios para modificar conductas. Es especialmente conocida por su efectividad en el tratamiento de trastornos como la ansiedad, la depresión, las fobias o el estrés.

 

Principales diferencias entre terapia humanista y terapia cognitivo-conductual

 

Terapia Humanista Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
Se centra en la experiencia subjetiva de la persona. Se centra en los pensamientos y comportamientos observables.
La relación terapéutica es el motor principal del cambio. El cambio se produce a través de técnicas y reestructuración cognitiva.
Pone el foco en el presente, pero también en el autoconocimiento, las emociones y la autenticidad. Se enfoca en el síntoma y en cómo reducirlo o eliminarlo.
No busca «arreglar» a la persona, sino acompañarla en su proceso de desarrollo. Tiene un enfoque más directivo y orientado a objetivos concretos.
Valora la libertad, la responsabilidad personal y el crecimiento. Valora la eficacia y la evidencia empírica de sus técnicas.

 

¿Cuál es mejor?

 

No hay una respuesta única. Todo depende de lo que estés buscando, de tu forma de ser y del momento vital en el que te encuentres.

  • Si necesitas un enfoque estructurado, breve y centrado en resolver un problema concreto, quizá la TCC sea adecuada para ti.
  • Si, en cambio, estás buscando un espacio donde comprenderte en profundidad, conectar contigo y sentirte acompañado en tu proceso de crecimiento personal, es probable que la terapia humanista te ofrezca lo que necesitas.

En mi caso, trabajo desde una base humanista, pero integro herramientas y recursos de otros enfoques terapéuticos —como EMDR o la Psicoterapia Sensoriomotriz— para adaptarme a ti, a tu historia y a lo que necesitas en cada momento. Esta mirada integradora me permite acompañarte de forma más flexible, respetuosa y completa.

Si quieres saber más sobre cómo trabajo, o sientes que ha llegado el momento de iniciar un proceso, estaré encantada de acompañarte.